Hay
personas que tienen el don de engatusar y conseguir que la gente
obedezca en cuanto los oyen. Esta habilidad puede llegar a ser un
problema cuando se ordenan actos deleznables
o delictivos. En cambio cuando se dicta una acción para que las personas
mejoren en su vida es un don divino. Hoy viajaremos junto a un predicador
que tiene el don de influir en la gente y quiere saber como utilizarlo.
