La fe en algún Dios está
muy bien para poder superar los problemas pero cuando esa fe se descontrola se puede cometer
actos atroces. Algunas fervientes creyentes
se les va de las manos su fe y hacen daño a otras personas
incluso llegando a matarlas. Las causas van desde una mala interpretación de sus libros sagrados hasta asegurar que su Dios le ordena hacer esas
atrocidades. Hoy nos cuestionaremos nuestra fe por unos asesinatos.
