Hay personas que les encanta
vivir en solitario y fuera del bullicio de las grandes urbes. Lo malo de este
modo de vida ermitaño es que quien decide vivir de esa manera tiene un carácter
irascible, antipático y violento. No les gusta que forasteros merodeen su
hábitat mostrándose muy hostiles con las personas que se atreven a cruzar su
frontera. Hoy viviremos con una familia
solitaria que no quiere cambiar su estilo de vida milenario.
