Cuando desaparece un ser querido solo el tiempo puede curar
las heridas pero nunca llegan a suturar por completo. Además estas heridas se
vuelven a abrir cuando aparecen pistas de la persona desaparecida dejando al
entorno tocado y casi hundido. Hoy intentaremos cerrar viejas heridas cuando se
descubren datos tras veinte años sin tener noticias de un niño desaparecido.
