Hay personas que por estar en el momento equivocado en el sitio equivocado entran en prisión. Lo pasan realmente mal porque los demás presos saben que no pintan nada en ese sitio y se aprovechan de ellos a través de la coacción para infundirles miedo. Muchos de ellos sufren agresiones de todo tipo y lo peor que no llegan a acostumbrarse a la vida penitenciaria. Hoy entraremos en la cárcel por un error del destino.







